lunes, 6 de septiembre de 2010

LAS GUERRAS DEL REINADO (II): LA GUERRA DE DEVOLUCIÓN (PARTE VIII)

El sitio de Lille en agosto de 1667, obra de Adam Frans van der Meulen.


Las victorias hispanas del 5 y 6 de agosto sobre los franceses no hicieron a Luis XIV desistir y abandonar los Países Bajos. Tras unos días de inactividad, el ejército principal francés se dirigió al sur. En pocos días se le unió el cuerpo del Marqués de Crequi, tras las órdenes dictadas de que todas las tropas galas se concentrasen. Los franceses se preparaban para devolver la afrenta de Terramunda, conquistando alguna de las plazas de la frontera. La elegida fue Lille, guarnición estratégica y ciudad populosa que los franceses ambicionaban desde el primer momento de la campaña. Los galos se atrevían ahora a tacar la plaza, pese a que meses atrás habían desistido, debido tanto a la concentración de fuerzas como a los nuevos acontecimientos acaecidos.

A mediados de agosto los franceses comenzaron a aparecer en las cercanías de Lille, con intención de apoderarse de los puestos circundantes y establecer su campamento. El gobernador de la plaza, el Conde de Brouay, de la casa de los Spinola, ordenó a sus tropas la realización de diversas salidas para dificultar las labores de la vanguardia gala. Los días 15 y 17 de agosto la guarnición de la plaza realizó dos rápidas salidas que pillaron desprevenidos a los franceses, afanados en la realización de las obras de circunvalación de la plaza. En ellas se derrotaron y deshicieron tres compañías de caballería francesa de las Guardias del Rey y se asaltó uno de los puestos del enemigo en la línea de asedio, calculándose que se habían causado al enemigo unas bajas de 1.400 hombres, haciendo 300 prisioneros (1). Estas estimaciones, pese a ser dadas sobre las noticias del nuncio pontificio, son, sin duda, demasiado elevadas, por lo que deben reducirse, por lo menos, a la mitad. Seguramente esas cantidades solamente serían el tamaño de las fuerzas a las que vencieron los defensores en sus salidas de la plaza y no la de las bajas efectivas (2).

Los franceses, mientras tanto, empezaron a formar 4 baterías de artillería para batir la plaza y el 19 de agosto comenzaron a excavar una trinchera de aproximación hacia los muros de la ciudad. Trabajando sin pausa, los zapadores franceses consiguieron adelantar la trinchera a 50 pasos de la contraescarpa el día 21 de agosto. En esa misma fecha los defensores realizaron otra salida sobre las posiciones enemigas, atacando el cuartel del Príncipe de Mónaco, causando notables bajas. Esta acción sirvió de distracción para que pudieran entrar en la ciudad algunos jinetes que conducían desde la vecina Cambrai a 40 granaderos, una notable ayuda para los asediados. Mientras tanto, casi toda la caballería de reserva de la que disponía en ese momento el Marqués de Castel-Rodrigo marchaba desde Gante a Ypres, con intención de poder socorrer a Lille.
La mañana del 24 de agosto los franceses avanzaron hasta la plaza por sus trincheras para intentar tomar una de las medias lunas del exterior del recinto fortificado. Pero los defensores salieron por dos puertas cercanas y causaron 800 bajas a los franceses, entre ellas dos oficiales de alto rango, pagando caro el intento. Pero pese a la brillante defensa que se estaba consiguiendo, los franceses seguían ganando terreno y continuamente avanzaban a través de sus trincheras hasta los muros de la plaza. La artillería francesa estaba actuando sin cuartel, bombardeando parte de la ciudad, consiguiendo que ardieran algunos edificios civiles. El punto culminante del asedio se produjo el día 28 de agosto, cuando los franceses tomaron el control de una de las puertas de la ciudad. Tras esta acción, pese al valor mostrado por la guarnición y las milicias urbanas en la defensa, los habitantes insistían en la necesidad de establecer negociaciones con los franceses. Finalmente, los burgueses optaban por rendirse y no prolongar la lucha, consiguiendo que los franceses no saquearan la ciudad, pese a tener derecho a hacerlo según las reglas de asedio (3).

El gobierno acusó a los habitantes de Lille de poco celosos al servicio del Rey, ya que en su opinión tenían lo necesario para una larga defensa. Por contra, el gobernador de la ciudad, el Conde de Brouay, recibió de parte de Carlos II el Toisón de Oro como premio a su brillante defensa. Una defensa que había costado a los franceses muchas tropas y un precioso tiempo, ya que la ciudad aguantó durante nueve días un duro asedio (4).

Pese a los esfuerzos de Castel-Rodrigo, el Conde de Marsin, Maestre de Campo General de todo el ejército, no pudo romper el cerco francés entorno a Lille con la caballería que estaba a su mando, por lo que se dirigió a Brujas en dirección a sus cuarteles cercanos a Gante. Pero en una desafortunada acción fue sorprendido y batido por la caballería francesa, que contaba con unos 6.000 jinetes. La acción complicó mucho la cosa a los españoles en Flandes, ocasionándose una penosa derrota fruto de la descoordinación del mando, descalabro que Castel-Rodrigo achacó exclusivamente a Marsin. En una zona entre Gante y Damme, surcada por varios canales, el día 31 de agosto la caballería hispana tuvo un duro encontronazo con su homóloga francesa que la superaba en número. Parece ser que la retaguardia del cuerpo dirigido por Marsin (que contaría con entre 3.000 y 4.500 efectivos) topó con la caballería gala y se enfrentó con ella, pero la caballería de vanguardia apenas peleó, optando por retirarse del campo de batalla sin ayudar a sus camaradas, cabalgando en dirección a Gante y la frontera holandesa donde pudieron refugiarse (5).

Aunque las tropas hispanas pelearon con notable valor y arrojo, sobresaliendo los regimientos de corazas alemanes de Baden, Olestain y Ringrave, junto con algunos altros oficiales de origen español, el resultado fue una derrota aplastante. Pero aunque los españoles perdieron más hombres que los franceses parece ser, según comenta el profesor Rodríguez Hernández en su obra sobre la Guerra de Devolución citada en las fuentes, la derrota está sobredimensionada por las fuentes francesas. Las pérdidas no debieron ser muchas, medio centenar de muertos y cerca de 200 prisioneros (según las fuentes hispanas), causando el doble de bajas a los franceses, pero moralmente el desastre fue mucho mayor. Además, entre los prisioneros se encontraban importantísimos oficiales de la caballería, como el Teniente General de la Caballería don Antonio de Córdoba, el Coronel Ringrave, el Sargento Mayor don Bernardo de Salinas, el Comisario General Villanueva, además de diferentes capitanes. En la debacle muchos soldados abandonaron sus monturas para ponerse a salvo tras diversos fosos y salvarse de la captura, lo que hizo que las pérdidas en caballos fueran muy elevadas (6). Los franceses hicieron un balance muy diferente del encuentro, afirmando que los españoles tuvieron 300 muertos, capturando a otros 700 y al menos 18 estandartes de caballería y algunos timbales, alegando ante Luis XIV que se habían puesto fuera de combate cerca de 3.000 efectivos de la caballería del Ejército de Flandes, un balance quizás exagerado. Sin embargo, y dejando a parte las cifras, el hecho fue que el combate fue a todas luces una victoria francesa, aunque seguramente no fue decisiva, pero que sí causó “un gran estruendo entre la plebe”, que veía como la derrota dejaba a los franceses cada vez más cerca de Bruselas (7).


Fuentes Principales:

* Rodríguez Hernández, José Antonio: “España, Flandes y la Guerra de Devolución (1667-1668). Guerra, reclutamiento y movilización para el mantenimiento de los Países Bajos Españoles”. Colección Adalid / Ministerio de Defensa, 2007.


Notas:

(1) Avisos de Bruselas, 20 de agosto de 1667. A.S.V. Segretaria di Stato, Fiandra 55.

(2) Carta del Marqués de Castel-Rodrigo de 4 y 19 de agosto de 1667. A.G.S. Estado Leg. 2.106. Avisos de Bruselas de 13 y 20 de agosto de 1667. A.S.V. Segretaria di Stato, Fiandra 55.

(3) Carta del Marqués de Castel-Rodrigo de 19 de agosto y 4 de septiembre de 1667. Consultas del Consejo de Estado de 15 y 29 de septiembre de 1667. A.G.S. Estado Leg. 2.106.

(4) Consulta del Consejo de Estado de 29 de septiembre de 1667. A.G.S. Estado Leg. 2.106. Avisos de Bruselas, 3 y 17 de septiembre de 1667. A.S.V. Segretaria di Stato, Fiandra 55.Según algunas fuentes la ciudad aguantó 14 días de asedio, incluyendo esta cifra también los días de bloqueo. Noticias de Bruselas, 7 de septiembre de 1667. B.N. ms. 2.396.

(5) Carta escrita a mateo de Ausa por Everardo Cangenberg, secretario del Conde de Tassis, sobre las medidas a tomar para evitar que los franceses intercepten la correspondencia de España y con noticias del sitio de Lille. Bruselas, 7 de septiembre de 1667. Noticias de Bruselas, 2 y 7 de septiembre de 1667. B.N. ms. 2.396.

(6) Consulta del Consejo de Estado de 7 y 29 de septiembre de 1667. A.G.S. Estado Leg. 2.106.

(7) Noticias recibidas de París el 6 de septiembre de 1667. Noticias de Bruselas, 7 de septiembre de 1667. B.N. ms. 2.396.

18 comentarios:

  1. Buena descripciòn. Nuchos datos.

    Interesante, en suma.

    Un abrazo.

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  2. Gaucho: muchas gracias por tus palabras.

    Un abrazo.

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  3. Cada día flipo mas con tus entradas, son super elaboradas

    Muchos Besos =)

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  4. Gema: muchas gracias por tus palabras ;), me alegro que te gusten mis entradas.

    Un besazo.

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  5. Lo mejor de todo es la maldad del autor del blog que sabe como enganchar y dejarte con ganas de que llegue lo antes posible la próxima entrega.

    Y en cuanto a las cifras tú lo has dicho, hay que contrastar numerosas fuentes para acercarse remotamente a las reales, cada bando tiene las suyas y no son excesivamente objetivas.

    Muy buen trabajo.

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  6. poco dura la alegría en la casa del pobre... otra vez pintan bastos...

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  7. Isra: jajaja se ve que mis estudios de Marketing me han ayudado :)

    Pues sì, como todo en la vida, la verdad siempre se encuentra en el punto intermedio.

    Saludos y gracias.

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  8. Josè Luis: la verdad es que sì, la alegrìa nos ha durado dos batallas, al menos hemos salvado algo el honor...

    Un saludo.

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  9. Vaya por dios, monsieur, seguimos de luto por aquí, y no parece que la cosa tenga arreglo.

    Al menos mi PC ha corrido mejor suerte, de momento. Lo bueno de la crisis es que llamas a un tecnico por la mañana y se presenta esa misma tarde a paso de marcha, no le vayan a quitar el cliente.

    Feliz dia, monsieur

    Bisous

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  10. Madame: sì, como en todas las guerras, muerte y destrucciòn.

    Espero que su PC este a punto en el menor tiempo posible.

    Un beso.

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  11. Victorias pírricas, porque los muertos se amontonan por centenares en los dos bandos. Guerras de desgaste en las que se procura causar más pérdidas al enemigo que las sufridas en las propias filas. En todo caso, una carnicería tras otra.
    Por cierto ya que veo que alguien además de algunos de nosotros se ha llevado el Toisón de Oro.
    Un saludo.

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  12. Cayetano: como dices se trataban d eguerras de desgaste, una msacre tras otra, en aquellos tiempos la vida humana valìa bien poco, aunque es las guerras de hoy en dìa por desgracia sigue siendo asì

    jejeje ya ves que el Conde de Brouay tambièn se llevò el Toisòn por su valor, pero el vuestro vale màs que lo habèis ganado por las glorias de las letras y no de las armas.

    Un saludo.

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  13. Ni las tropas francesas ni las hispanas se daban por vencidas. Y mientras tanto hay que pensar en los hombres, que infatigablemente, lejos de su casa y muy ajenos a los intereses económicos y políticos de ambas monarquías, luchaban con denuedo en favor de un rey ausente al que nunca verían y por una paga que probablemente nunca llegaría (como casi siempre).

    Saludos

    P.D. Ayer pasó una cosa muy curiosa con mi blog. Colgué la entrada como a las 8 de la tarde, más o menos, y no se actualizó el blogroll (vamos, que no apartecía mi entrada en otros blogs actualizada). Lo mieré en internet y resulta que era culpa de la dirección feedburner. Solucioné la cuestión esta mañana. De ahí el enigma de la entrada que aparece y desaparece, jejeej

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  14. Carmen: así es, los soldados españoles de la Edad Moderna lucharon siempre por un Rey ausente (esta era una de la características de la majestad regia hispana)y por una paga que nunca llegó y aún así lo hicieron con arrojo y con honor, una palabra que hoy en día ha perdido todo su significado. A veces también hubo motines, pero sobre todo, entre las tropas tudescas y valonas. Para el tema de los soldados del imperio hispano te recomiendo la obra de Geoffrey Parker "EL EJERCITO DE FLANDES Y EL CAMINO ESPAÑOL, 1567-1659 BAJOS".

    Un beso y resuelto el enigma de la entrada fantasma :)

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  15. MUY BIEN RELATADO MAJESTAD. OS LO DICE UN PROFESIONAL DE VERDAD. RECIBID UN "FRTERNAL ABRAZO" DEL NUEVO ABAD DE LA ALRGRE CURIA, A LA QUE VOS TAMBIÉN PERTENECÉIS.

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  16. Old Nick: amigo y cofrade, muchas gracias.

    Un real saludo.

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  17. Amigo Alberto, leerte es como leer historia pura, pero tan amena que bien podría ser novela. Sigo disfrutando de tus entradas, pero sufriendo con los descalabros de aquellos ejércitos luchado a la defensiba, faltos de todo, y esperando un milagro.

    Un abrazo

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  18. Jordi: muchas gracias por tus palabras, comentarios asì son los que me animan a seguir. La verdad es que los ejèrcitos de S.M. hacìan lo que podìan que era bien poco...

    Un abrazo.

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