martes, 2 de junio de 2026

Nuevos retratos de Carlos II y Mariana de Neoburgo con peluca

 




Recientemente han salido a subasta en Finarte Roma estos dos fantásticos retratos ovalados de Carlos II y su segunda esposa, Mariana de Neoburgo, ambos con peluca de rizos.

Si bien a primera viste pensé en Jan van Kessel, algunos expertos consultados me han afirmado que estos pueden ser obra de los pinceles del pintor francés Jacques Courtilleau que fue pintor de la reina entre 1696 y 1702, acompañándola en su exilio toledano, para después pasar al servicio de Felipe V durante su jornada de Italia en ese último año, para volver nuevamente al servicio de la reina viuda al menos desde 1710.

Lo interesante de estos dos retratos, pintados entre finales del reinado carolino y el primer exilio de Mariana de Neoburgo en Toledo, es precisamente la peluca de rizos. Carlos II, al que vemos vestido a la española de negro, con golilla de pala y Toisón (si bien el soberano solía vestir ya "a la moda" en estos años, es decir, lo que comúnmente llamamos "a la francesa), al igual que su esposa, perdieron el cabello durante una epidemia de fiebres tercianas que asoló la corte de Madrid durante la primera mitad del año 1693 y en la que fallecieron personajes tan destacados como el IX duque del Infantado, sumiller de corps del rey.

El conde Lobkowicz, embajador de Leopoldo I en la corte recogía cómo, para tapar su calvicie, el monarca comenzó a usar peluca «pero sin rizos ni polvos, para no parecerse al francés, a quien odia con tanta razón». Evidentemente, Carlos II, quizás por moda, o quizás por comodidad, sí acabó usando pelucas con rizos.

Carlos II con peluca y corbata por Luca Giordano. Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Carlos II con peluca con atuendo de cazador por John Closterman (1699). Colección particular.




A modo de conclusión, debemos afirmar que fue Carlso II y no Felipe V, como tantas veces se afirma, el primer rey de España en usar peluca, algo que no debe extrañarnos pues ya muchos grandes de España venían usándola desde años ante como, por ejemplo, el conde de Melgar o el IX duque de Medinaceli. Por tanto, la peluca, como la casaca o la corbata, deben interpretarse no como una moda francesa, sino como una moda europea que también estaba en uso por esta época en la corte de Viena.

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