viernes, 16 de julio de 2021

El IV Duque de Uceda, auge y caída de un servidor real (Parte II)

 

1. Detalle del título de Virrey de Sicilia para don Juan Francisco Pacheco, IV Duque de Uceda, expedido por Carlos II el 9 de abril de 1687. Archivo Histórico de la Nobleza.


Tras sus cuatro años de gobierno en Galicia el Duque de Uceda volvió a una Corte en la que, después de la Tregua de Ratisbona (agosto de 1684) y la caída del primer ministro VIII Duque de Medinaceli (abril de 1685), el nuevo hombre fuerte era su cuñado, el Conde de Oropesa, que siendo Presidente de Castilla ejercía como primer ministro de facto. No pasaría mucho tiempo hasta que don Juan Francisco lograse un nuevo cargo por influencia de éste, ya que el 9 de abril de 1687 Carlos II le nombraba Virrey y Capitán General de Sicilia (1).

El Duque de Uceda llega a Palermo el  9 de junio, su antecesor en el cargo era el Conde de Santisteban, don Francisco de Bevanides, que había ocupado el virreinato desde finales de 1678. Éste había sido el encargado de poner fin a la Guerra de Mesina (1674-1678) imponiendo durísimas condiciones a la ciudad rebelde, la cual fue acusada de felonía y lesa majestad, siendo condenada a la confiscación de todos los bienes. Entre otras acciones, Santisteban mandó destruir el Senado, sede del poder local, y en su solar levantar una estatua de Carlos II aplacando la hidra de la rebelión que sería encargada al escultor parlemitano Giacomo Serpotta. La caída de Mesina, hasta entonces la segunda ciudad del Reino, y la pérdida de todos sus privilegios supuso el progresivo ascenso de Catania. Allí el Virrey decidió encumbrar su Universidad incorporando todos los privilegios y facultades que hasta entonces había gozado la de Mesina, la cual fue clausurada, y nombrándola "Università de' pubblici studi di Sicilia", hecho confirmado por Carlos II con real despacho del 10 de septiembre de 1682.

Por tanto, la llegada de Uceda debía traer un período de estabilización y de superación del trauma de la guerra y la post-guerra. Desde el inicio de su mandato, además de encargarse de celebrar los acontecimientos de la política europea como la toma de Belgrado por parte de Maximiliano II Manuel de Baviera (septiembre de 1688), el Duque de Uceda prestó enorme atención al desarrollo del ceremonial festivo vinculado a distintas efemérides de la familia real. Así, la primera ocasión en la que Uceda desplegó sus dotes en este ámbito fue por los funerales de Mª Luisa de Orleans, fallecida el 12 de febrero 1689. La muerte de la Reina permitió a Uceda transmitir su capacidad organizativa, la grandeza personal de su gobierno, así como su compromiso y adhesión a la Corona en un momento especialmente crítico respecto a la continuidad dinástica. Todas estas fastuosas y tristes celebraciones quedarán reflejadas en la obra de fray Francisco de Montalbo "Noticias fvnebres de las magestvosas exeqvias que hizo la felicissima Ciudad de Palermo, cabeça coronada de Sicilia en la mverte de Maria Lvysa de Borbon Nvestra Señora Reyna de las Españas de orden del excelentissimo Señor Dvqve de Vzeda, Virrey, y Capitan General deste Reyno [...]" (1689).

Precisamente el jerónimo Montalbo le dedicará también al Virrey su famosa obra "Historia de las guerras de Vngria desde el año de 82 hasta el de 88", publicado en Palermo el año 1693.


2. "Noticias Fvnebres de las majestvosas exeqvias [...] en la muerte de Maria Lvisa de Borbon" dedicada al Duque de Uceda, obra de Francisco Montalbo. Palermo, 1693.


3. Escudo de armas de don Juan Francisco Pacheco, IV Duque de Uceda, en "Historia de las guerras de Vngria de Francisco Montalbo. Palermo, 1693.


De signo completamente distinto a las exequias por la primera esposa del Rey serán las celebraciones que el Virrey organizará con motivo de las segundas nupcias de Carlos II con Mariana de Neoburgo a través de una elaborada escenografía efímera ideada por el arquitecto Giacomo Amato, quien, con una amplia cultura artística de influencia romana, demostrará una notable habilidad para las decoraciones festivas usando como escenario la totalidad de la ciudad desde el mar a la montaña y que, a través de Via del Cassaro, comunicaba el puerto de Palermo con el Palazzo Reale, con espacios privilegiados a lo largo del recorrido como la Plaza de la Marina, la Plaza Pretoria con el palacio del Senado, la Plaza Bologni, la de la Catedral, o la enorme explanada situada delante de la residencia de los virreyes. Destacó sobremanera la colosal máquina pirotécnica alzada frente a Palacio que representaba a Atlante, símbolo de España sosteniendo un un enorme orbe y en cuya base se observaban las armas del virrey Uceda.

Fue precisamente Giacomo Amato el arquitecto preferido del Duque durante sus años sicilianos quien, además de un proyecto de pedestal para un busto del Virrey cuyo diseño se conserva en la Galleria Regionale della Sicilia en Palazzo Abatellis, fue el encargado del diseño para las iglesias de Santa Teresa en Kalsa (1686), de la Pietà (1689) y el Noviciado de los Crociferi. 

El interés interés de los Duques de Uceda por las fiestas y espectáculos se constatará además con la inauguración en Palermo del primer teatro estable de la ciudad el 28 de octubre de 1693: el Teatro di Santa Cecilia. Los años del virreinato Uceda destacan por la producción de serenatas laudatorias. Estas obras se representarán también en el Palazzo Reale, en el Teatro della Marina o en teatro efímeros, y en ellas actuaban cantantes y músicos locales escogidos entre los miembros de la Capilla Real de Sicilia. Entre todos ellos destacará el "castrato" Giovan Battista Granara que se mantuvo en el servicio del Duque incluso después de haber dejado Palermo. 

Fue además durante sus años en Sicilia cuando la colección artística de Uceda comenzó a tomar forma con la adquisición de lienzos, platería y, sobre todo, libro. Precisamente tras su llegada a Sicilia don Juan Francisco incorporará a su colección la célebre librería del griego de Constantinopla Constantino Lascaris, que había sido incautada por el Conde de Santisteban a la ciudad de Mesina y que legó a Uceda a su partida, llevando tan solo consigo los documentos y legajos, pero dejando los valiosos códices griegos y latinos. Fue por este afán coleccionista por lo que algunos acusaron a Uceda de expoliar la Isla, aunque lo cierto es que a su llegada su colección de libros era ya notable como se desprende de la documentación de los permisos de aduana aprobados por el Rey para su salida de España y traslado a Palermo en 1687.

Pero no todo fue dedicación al fasto y las artes. En 1690, y con el fin de recabar fondos en el marco de la Guerra de los Nueves Años (1688-1697), Uceda convocó el Parlamento de Sicilia por primera vez en seis años y poco después emprendió las obras de reforma en Castellamare para reforzar sus defensas ante la creciente presencia de galeras francesas en el Mediterráneo. Sin embargo, la empresa más formidable a la que Uceda ha de hacer frente fue a la reconstrucción tras el terrible terremoto que asoló la parte oriental de la isla el 11 de enero de 1693. El seísmo afectó principalmente a la zona de Val di Noto y Val di Demona, y algunas ciudades como Catania fueron completamente destruidas. Como comisario para el auxilio y reconstrucción en las zonas afectadas Uceda designa a Giuseppe Lanza, Duque de Camastra. En agradecimiento por la premura demostrada por el Virrey, los cataneses llamarán Puerta Uceda a la principal entrada a la ciudad, que aun hoy conserva sus armas y luce su nombre.

Por su buen desempeño en marzo de 1690 Carlos II le renovó por otro trienio en el cargo de Virrey (2). En 1695 la corte virreinal de los Duques de Uceda se traslada a Mesina con motivo de la concesión del estatus de puerto franco a la ciudad por parte del Rey en diciembre de 1694 (3). Desde allí don Juan Francisco puso visitar las ciudades asoladas por el terremoto y, durante la estación estival, convertir el Palazzo Reale de Mesina en un nuevo centro festivo. Especial fasto se despliega con motivo del cumpleaños de la Virreina, para el que se levanta un verdadero teatro musical marítimo que toma la forma del monte Olimpo. Durante ese año de 1695 vendrá al mundo además el quinto hijo del matrimonio, Melchor, dedicándosele a la Virreina por tan feliz suceso el melodrama "La Gerusalemme Liberata", representado en el Teatro di Santa Cecilia, y en cuya dedicatoria, firmada por el anteriormente citado Giovan Battista Granara, se habla del "felicissimo parto" y del "gran Bambino".

Finalmente, y tras tras tres trienios de Gobierno (había sido renovado de nuevo en 1693), el Duque de Uceda es apartado del Virreinato en 1696 y regresa a Madrid al no conseguir el Gobierno de Nápoles que fue entregado a su cuñado, el IX Duque de Medinaceli, don Luis Francisco de la Cerda, casado con la hermana de su mujer, doña Mª de las Nieves Téllez-Girón y Sandoval. Volvía a la Corte con una riquísima colección de pinturas, esculturas y antigüedades grecorromanas. Lo propio ocurre con su biblioteca, enormemente acrecentada durante estos nueve años pasados en Sicilia, no solo en cantidad sino también en calidad, con ediciones raras y manuscritos como los incautados a Mesina citados más arriba. Su extraordinaria biblioteca, ya entonces una de las mejores de Europa y que ha sido minuciosamente estudiada por Margarita Martín Velasco, se conoce precisamente gracias al inventario que de la misma se hizo a su salida de Palermo rumbo a Madrid, ya que dicho traslado requería la obtención de una autorización expedida por miembros de la Inquisición (4).


CONTINUARÁ...


Notas:

(1) Título de Virrey de Sicilia expedido por Carlos II a favor del Duque de Uceda (9 de abril 1687). AHNOB//FRIAS,C.74,D.5.

(2) Real Cédula de Carlos II prorrogando durante tres años el nombramiento de segundo virrey y capitán general del Reino de Sicilia de Juan Francisco Pacheco, IV Duque de Uceda y III Conde de Montalbán. AHNOB//FRIAS, C.74, D.40

(3) Instrucciones de Carlos II al duque de Uceda para establecer puerto franco en Messina. AHNOB//FRIAS, C.74, D.44.

(4) Martín Velasco, Margarita: "La colección de libros impresos del IV Duque de Uceda en la Biblioteca Nacional de España". CEEH, 2010, págs. 27-28.


Bibliografía:

  • Manfrè, Valeria; y Martin Velasco, Margarita: "La corte virreinal siciliana del IV Duque de Uceda en Sicilia (1687-1696)", en "En tierra de confluencias: Italia y la Monarquía de España: siglos XVI-XVIII", coord. por Cristina Bravo Lozano, Roberto Quirós Rosado, 2013, págs. 61-80.
  • González Tornel, Pablo: "El IV duque de Uceda y la fiesta galante. Serenatas sicilianas entre Messina y Palermo" en "Visiones de pasión y perversidad", coord. por Víctor Mínguez Cornelles e Inmaculada Rodríguez Moya, 2014, págs. 90-109.
  • Lopezosa Aparicio, Concepción: "Solemne despedida. Brillante memoria. Las Exequias de María Luisa de Orleáns en Palermo a través de la Relación de Francisco Montalbo". Pecia Complutense. 2011. Año 8. Núm. 14. pp. 39-53.
  • Tedesco, Anna: "Juan Francisco Pacheco V duca di Uceda, uomo politico e mecenate tra Palermo, Roma e Vienna nell' epoca della guerra di successione spagnola", en "La pérdida de Europa: la guerra de Sucesión por la Monarquía de España", coord. por Antonio Álvarez-Ossorio Alvariño, Bernardo José García García, M. Virginia León Sanz, 2007, págs. 491-550.

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