lunes, 10 de febrero de 2014

El Príncipe de Darmstadt, de la fidelidad a la Casa de Austria al mito catalán (Parte VIII y FINAL)

1. Corazón del Príncipe Darmstadt en la Stadkirche de la ciudad alemana de Darmstadt.

El Príncipe de Darmstadt fue enterrado multitudinariamente en la Iglesia de la Mare de Déu i de Sant Josep, también conocida como Els Jopetets, del barrio de Gràcia en Barcelona, aunque hoy en día no queda rastro de su tumba, sólo una placa conmemorativa recuerda que allí yacieron sus restos. En 1711 su corazón fue enviado a su ciudad natal de Darmstadt, en el Landgraviato de Hesse, donde hoy reposa en la Fürstengruft (la cripta de los duques) de la Stadtkirche de dicha ciudad (imagen 1).

La publicística austracista alabaría a su héroe Darmstadt, muerto en la batalla de Montjuic. De sus acciones políticas y militares se harían excelsas glorificaciones. Así se puede leer en folletos de 1705 como los "Elogis deguts al Serenissim Senyor Don Enrich Lagreve de Assia, Princep Darmstadt". El tono de exaltación se eleva en otros impresos como en las "Coblas hechas a las gloriosas hazañas y lamentable muerte del serenísimo señor principe Armestad" o en "Oración fúnebre, amantes llamas en flamante Pyra [...] para el funeral del ínclito y Serenísimo Señor Don Jorge Langrave de Hassia Darmstadt", este ya de 1706. En estos dos últimos cánticos ya no sólo se trataba de ensalzar a Darmstadt y llorar su muerte sino que se trataba también de dar al pueblo un ejemplo de entrega a la causa austracista. Además el expresado llanto por la muerte de Darmstadt es comparable al sacramentado llanto por el fallecimiento de Carlos II. La Coblas hacen un llamamiento al pueblo: "Moradores de Cataluña [...] atended, escuchad que hallareis la más alta tragedia que ningún rey pudo ponderar". Y de forma versada clama:

llorar y suspirar
pues falta un príncipe heroico
que a toda la tierra pudo restaurar
[...]
De Portugal a Gibraltar marcha
y con su industria, y valor singular, 
con pocas horas la gana, y la pone
a la obediencia del Rey alemán,
y con valor sin igual
la defiende de Francia, España,
y toda su soberbia les hizo humillar.

En "Oración fúnebre", después de hacer exaltación de la resistencia catalana en las guerras de la década de 1690 contra Francia, al ataque de Barcelona y batalla de Montjuic de 1705, se dice:

Soneto,
Que es lo que lloras, triste, y afligida
Cataluña? que muestras tanta pena!
[...]
el Príncipe te dejó enriquecida
con la fortuna de no verte agena;
del que monarca austríaco te llena.

Décima,
Per Carlos, Jordi vingué
a restaurar Catalunya;
per Jordi, Carlos empunya
la Corona que ara te.

Para acabar con sublime elogio: "Flamante pirámide de luzes, volcán de trémulas llamas [...] este fue nuestro héroe [...] perla presciosa".

Tonos similares encontraremos en otras muchas loas como "Coplas a la muerte el Príncipe Armastadt" o en "Villancicos hechos a las gloriosas hazañas y lamentable muerte del Serenísimo Señor Dermenstad", ambas de 1705.

La figura del príncipe Jorge de Hesse-Darmstadt se recuerda aún hoy en la ciudad de Barcelona. A parte de la placa en la Iglesia dels Josepets de la que hablábamos al principio, una calle lleva su nombre: el Carrer del Princep Jordi. Sin embargo, también es justo decir que su figura se diluye hoy en día entre otros grandes "mitos del nacionalismo catalán" como Rafael Casanova, conseller en cap durante el sitio final de Barcelona de 1713/1714, y que sin embargo, murió en la comodidad de su hogar en 1743 ejerciendo como abogado.

FINAL

Fuentes:

* Bernardo Ares, José Manuel de (coord.): "La sucesión de la monarquía hispánica, 1665-1725 (I)". Lucha política en las Cortes y fragilidad económica-fiscal en los Reinos. Universidad de Córdoba, 2006.

10 comentarios:

  1. Aunque no tenga relación con esta entrada te dejo este enlace de mi blog, seguro te interesará por la relación con la época de Carlos II.

    Un abrazo.

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    1. http://gelaguna.blogspot.com.es/2014/02/de-un-mueble-del-siglo-xvii.html

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  2. Homenaje póstumo a una figura especialmente querida y recordada por unos pocos barceloneses, porque me temo que la fiebre nacionalista no permita a muchos ver más allá de unas cuántas décadas de la historia reciente compartida.
    Un saludo.

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    1. El actual grupito de nazi-onalistas casposos que gobiernan Cataluñan no dan para mucho más que para ver, si eso, de 10 años a esta parte. Están faltos de cultura y sobrados de mentiras y prepotencia.

      Un saludo

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  3. En cierta forma los escritos panegíricos que se escribieron tras la muerte dle príncipe me recuerdan a los que se hicieron para loar la valentía y pundonor de nuestro duque Manuel I en ocasión de su muerte a las puertas de Buda (Hungría) que tan magistralmente nos describiste en este blog tuyo. Incluso su corazón, por expreso deseo suyo, reposa en el monasterio de Guadalupe, como sabes. Un lugar para el cuerpo, otro para el corazón.
    Un beso

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    1. Dos héroes militares de su tiempo que murieron por sus propios ideales: el Duque por su acérrimo catolicismo y sus ansias de gloria en la lucha contra el Turco, y Darmstadt dando su vida por la Casa de Austria, que había movido toda su carrera militar y política.

      Como dices: dos lugares de reposo para el cuerpo y el corazón, lo mismo sucedió con don Juan José de Austria: el cuerpo en El Escorial, el corazón en El Pilar de Zaragoza. Parece que el corazón tenía un algo de sentimental a por el lugar de nacimiento, devoción o tierra amada.

      Un beso.

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  4. Es interesante el estuche o receptáculo en el que se conserva el corazón. Quizás la forma de huevo tenga que ver con la inmortalidad o la resurrección.

    Saludos.

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    1. Probablemente esté relacionado con ello, o simplemente con la forma clásica que se le otorga a un corazón.

      Un cordial saludo

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  5. Ha sido muy interesante toda la serie. Sobre el mayor o menor conocimiento, más de esto úlitimo, de esta figura, y su aprecio como parte de su historia, pudiera estar en la confusión que sobre lo que pasó se difunde.
    Dar la impresión de haber sido aquello una lucha por la liberación, pero sabiendo que no es tal y su paladín, el príncipe, un libertador, que en realidad no lo era, sino defensor de un partido, que luchaba por España toda.
    Un saludo.

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