martes, 4 de mayo de 2010

TESTAMENTO DE DON JUAN JOSÉ DE AUSTRIA (PARTE II)

Don Juan mostró también en su testamento una especial preocupación por el futuro de sus criados:

Con gran dolor partiré de este mundo dejando en él tantos y tan buenos criados que me han servido con lealtad y fineza, pudiendo decir que los más de ellos quedan huérfanos y destituidos de todo amparo y forma de poder sustentarse a sí y a sus familias, si no me alentase la confianza de que en las piadosísimas entrañas de Vuestra Majestad les queda tanto más seguro y poderoso patrimonio de dos especies, es mi cuidado en esta obligación, la una, de los criados de mayor esfera que recurrieran a los reales pies de Vuestra Majestad, confiados en la recomendación de haberlo sido míos, para experimentar efectos de la Real grandeza de Vuestra Majestad en el adelantamiento de su fortuna; y la otra, de los inferiores, que el día que yo les falte habrán de mendigar su sustento; por los primeros suplico a Vuestra Majestad, con la mayor eficacia que puedo, se sirva Vuestra Majestad de favorecerles y darles empleos y adelantamientos, en que puedan servir a Vuestra Majestad y realzar sus méritos heredados y adquiridos, y graduando lo que han hecho cerca de mi persona con su más larga y fina asistencia a ella, que yo afirmo a Vuestra Majestad, con la verdad que siempre he profesado, que ninguno de ellos ha reconocido cosas que desdigan de su obligaciones ni desmerezca este favor de Vuestra Majestad, antes en todos un gran celo o cuanto a podido tocar a su Real servicio; y lo mismo puedo decir a Vuestra Majestad de cuantos han dado muestras de afectos llegados o dependientes míos, debiendo aseverar esto de unos y otros por descargo de mi obligación y de las suyas, como quien ha examinado de más cerca sus acciones e intenciones.

De los criados de inferior esfera darán memoria mis testamentarios, para que adoptándoles Vuestra Majestad, en cuanto a huérfanos y desamparados, por hijos de su piedad, se conduela Vuestra Majestad de las miserias que padecerán cuantos días se retarde en darles alguna forma de sustentarse, que será tanto menos difícil a la generosidad de Vuestra Majestad cuanto es más dilatada la extensión de su poder real y las muchas partes y modos que hallará la clemencia de Vuestra Majestad para distribuirlos y acomodarlos, haciendo Vuestra Majestad en ellos una obra de incomparable mérito para con Dios Nuestro Señor”.

Y como no, también don Juan pediría al Rey por su hija sor Margarita:

Sor Margarita de la Cruz, mi hija, ha recibido de Vuestra Majestad tan singulares honras, que ellas mismas me dejan en segura confianza de que Vuestra Majestad se las continuará todo lo que se le ofreciere y hubiere menester, que bien poco será en el estado en que Dios la ha puesto, no dudando yo que ella obedecerá a Vuestra Majestad, mostrándose todavía más esclava y sierva suya y encomendando toda su vida a Dios Nuestro Señor las mayores felicidades de Vuestra Majestad. Su más humilde criado y vasallo de Vuestra Majestad. Don Juan”.

Del análisis de este documento vienen a deducirse múltiples singularidades en lo que a aportaciones del mismo se refiere. Una de ella, es el hecho de que don Juan José de Austria, a diferencia de sus antecesores en el cargo de primer ministro de la Monarquía, no vino a amasar riquezas y engrandecer su propio linaje, lo que demuestra su amor a la dinastía austríaca, su único linaje. Aunque su modo de vida no tuvo nada de clerical (aún sin parecerse en lo más mínimo a su padre), había recibido órdenes menores, lo que le habilitaba para percibir cuantiosas rentas eclesiásticas, pero le impedía engendrar una prole legítima, y aquí, en este testamento, observamos un caso de primera mano como era el de su hija sor Margarita de la Cruz.

Otro aspecto significativo es la preocupación por el futuro de todos aquellos que dedicaron sus esfuerzos a las distintas tareas que les encomendara don Juan, y para los que ahora pedía la protección del monarca para su ya próximo desamparo.

Fuentes principal:

*Manuscrito 10.901 de la Biblioteca Nacional de Madrid.

*Ruíz Rodríguez, Ignacio: “Don Juan José de Austria en la Monarquía Hispánica: entre la política, el poder y la intriga”. Dykinson, S.L.-Libros. 2008.

8 comentarios:

  1. Cómo lava uno la conciencia cuando se acerca el momento de la muerte, eh monsieur? Cuantos mas pecados, mas esfuerzos por intentar repararlos antes de que les pidieran cuentas por ellos.
    Pero no se, a mi me parece que proporcionalmente a su pobre hija esclava y sierva le dedica muy pocas palabras, y no se aprecia en ellas ninguna ternura. Se limita a una recomendacion asi como de rigor.

    Bueno, monsieur, ya tenemos el testamento gracias a usted. Ahora a ver qué mas nos ofrece. Seguiremos a la espera.

    Buenas noches

    Bisous

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  2. Se ve a don Juan muy "paternal" con sus criados. Sobre todo me conmueve el pasaje en que encomienda a los "inferiores", que realmente se verían privados de su sustento

    Respecto a la imposibilidad de haber tenido descendencia legítima, nos priva de saber que hubiera pasado tras la muerte del rey Carlos II.

    Dos entradas que stisfacen con creces mi curiosidad por las últimas voluntades del bastardo, que realmente pudo haber sido el mesías de la maltrecha Monarquía hispánica.

    Un abrazo

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  3. Madame: sin duda es una frialdad que nace del "pecado" de haber tenido dicha hija ilegítima por su condición de religioso, pero como verá en una futura entrada tuvo siempre un gran cariño hacia esas hija a la que visitaba siempre que podía en el Monasterio de las Descalzas.

    un saludo.

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  4. Jordi: sin duda un gran gesto para con quien le habían servido toda su vida, un gesto como dices paternal y que probablemente deriva de su condición de hombre de mundo y fugitivo toda su vida, sabiendo lo que es pasarlo mal y conociendo quien estuvo siempre a su lado.

    En cuanto a saber que habría pasado con una descendencia legítima es difícil saberlo pues don Juan fue toda su vida de condición eclesiástica, aunque ya sabemos que otros renunciaron a los votos para reinar y que también hijos ilegítimos acabaron siendo reyes como Enrique II de Castilla, y esto era algo que él sabía y que de haber muerto el Rey antes que él mismo seguramente habría reclamado...espero poder dedicar una entrada a este interesante tema.

    Un saludo.

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  5. Estimado Webmaster,

    Te escribo para comunicarte que la Web "Vive l'Empereur!" ha cambiado de dominio pasando a llamarse "Europa Napoleónica".

    http://europanapoleonica.blogspot.com/

    Cordiales saludos,
    Europa Napoleónica

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  6. Honra a don Juan sobremanera ese desvelo sincero por los fieles criados que tuvo. Es de buenas personas ser agradecidos. Un canalla no hubiera tenido ese gesto. Le dota de calidad humana.
    Sobre sor Margarita, ¿qué decir? Era lo que había. La carne es débil. De tal palo, tal astilla. El "palo" sería Felipe IV, claro. De casta le viene al galgo.
    Un saludo.

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  7. Me parece muy bonito que le dediques estas dos entradas a Dissortat ante la situación en que se encuentra. Estos detalles de apoyo vienen muy bien esas situaciones.


    El testamento de don Juan José no se sale de los parámetros habituales de los documentos de ese cariz de la nobleza de la Edad Moderna. La idea de eternidad hace que se prodigue en repartos materiales (ya inservibles en el otro mundo) tanto para la iglesia (realizar misas en favor de su alma para lograr la eternidad y alcanzar el cielo) como para los seres que le han rodeado. Y a falta de esposa e hijos, no le quedaba otra familia, aparte de la real, que sus propios criados, que al fin y al cabo han convivido con él durante parte de su vida.

    Un saludo

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  8. Carmen: espero como tu que sea un apoyo para èl.

    Muy intereante tu apreciaciòn sobre la mentalidad de la eternidad durante la Edad Moderna.

    Un saludo.

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