jueves, 20 de mayo de 2010

FRAY ALONSO ENRÍQUEZ DE SANTO TOMÁS, OTRO ILUSTRE HIJO ILEGÍTIMO DE FELIPE IV (PARTE I)

Fray Alonso Enríquez de Santo Tomás a los 18 años, por Juan Bautista Maíno (Museo Nacional de Arte de Cataluña, Barcelona).


De nombre oficial Alonso Enríquez de Guzmán y Orozco, conde de Castronuevo y marqués de Quintana (Vélez-Málaga, 9 de junio de 1931 – Málaga, 30 de julio de 1692), según el acta bautismal era hijo legítimo y natural de don José Enríquez de Guzmán y de Porres (1), marqués de Quintana y gentilhombre de cámara del rey Felipe IV, y de doña Constanza de Orozco, dama de la reina Isabel de Borbón. Sin embargo, la realidad era bien distinta: el niño fue fruto de los amores del Rey Planeta con la citada dama.

Precipitadamente, por voluntad real y previo acuerdo bien recompensado con don José Enríquez, se convino el matrimonio de éste con doña Constanza, encubriendo así, al menos en apariencia, el verdadero rostro de las cosas. La boda se celebró, y Alonso retuvo para sí el apellido Enríquez.

Pero, ni a los curiosos ni al pueblo, convenció la versión oficial. Antonio de Lorea, que escribió una “Historia de la provincia dominicana de Andalucía”, recogía la siguiente frase: “Los curiosos ociosos de España dijeron que fue este caballero [don Alonso Enríquez] hijo del señor don Felipe IV, monarca de España”; y en otra frase comentaba que el vulgo “lo miró con veneración y respeto, cosa a la que fácilmente se persuadieron por la semejanza en el rostro, el color del cabello, y la condición, generosidad, compostura,...”. Y es que observando el retrato que de él realizó Juan Bautista Maíno (véase imagen superior), hoy conservado en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (Barcelona), salta a la vista, como bien había apreciado el pueblo, el parecido entre don Alonso y su verdadero padre biológico, el rey Felipe IV.

Su controvertido origen, debido a la presunta filiación regia, a pesar de las opuestas apariencias documentales, dio lugar a que la mácula de su ilegitimidad se airease velozmente por la Península Ibérica y traspasase las fronteras para extenderse por todas las cortes europeas y llegase a la misma Curia Romana. La correspondencia entre el nuncio Cesare Monti y el cardenal Barberini, conservada en el Archivo Vaticano, donde se recogen los galanteos entre el monarca y doña Constanza de Orozco, arroja mucha luz sobre este tema (2), Hoy día, los historiadores no dudan en atribuir la paternidad ilegítima a Felipe IV.

Por la acelerada muerte de su supusto padre en 1632, y dos años después, la de su madre (1634), la crianza del infortunado niño de apenas tres años de edad, corrió a cargo de los abuelos paternos, condes de Castronuevo, y una vez desaparecidos éstos (1636) (3), su educación fue confiada a fray Antonio Enríquez de Porres, hermano del abuelo paterno y obispo de Málaga desde 1634 quien, al ser nombrado virrey de Aragón en 1640 (llegaría a Zaragoza en junio de 1641) (4), encomendó a su sobrino bajo el cuidado de ayos y maestros en el malagueño palacio episcopal, el cual fue formado en latín, retórica y teología.

Parece ser que tras la muerte del príncipe Baltasar Carlos en 1646 Felipe IV intentó por todos los medios legitimarlo y traerlo a la Corte (5), sin embargo, don Alonso siempre se negó a ello, negando igualmente su filiación regia.

Muerto su tutor y “tío” en 1648, cuando don Alonso contaba diecisiete años, éste decide abrazar la vida religiosa como modo de detener el manifiesto empeño de Felipe IV en legitimarlo como su hijo. En este sentido el joven aristócrata escribía a fray Juan de los Ángeles, padre provincial de la Bética (6) por la Orden de Predicadores, en los siguientes términos: “Sabrá Vuestra Paternidad Muy Reverenda quién soy yo, y cuan aficionado a la Religión…Yo he oído 15 materias de Teología con el fin proponendo; mal estoy en ellas; aunque he estudiado con cuidado, y en fin digo que ha más de un año que deseo ser religioso…y si esto no consigo, me condeno a los infiernos. 22 de agosto. Pro nunc El Conde de Castronovo, Marqués de Quintana; pro tunc Fray Alonso Enríquez” (6).

Los datos que proporciona esta carta reflejan un perfil complejo y atormentado, cuando tomó la decisión de abrazar la vida religiosa, motivado por el drama de su existencia. Huérfano de padre y madre, sobre el joven aspirante a dominico pesaba como una losa el drama de su más que supuesta paternidad regia, que él se negaba a aceptar, amparado en la presunción de ser hijo legítimo de los marqueses de Quintana. Falto de cariño hogareño, probablemente tuvo que enfrentarse igualmente al asedio femenino, acrecentado por su conocido linaje regio. El calor familiar lo encontró en la Orden de Predicadores, cuando trabó amistad con el dominico fray Antonio Delgadillo. Fue ese el momento en el que acopió valor suficiente para enfrentarse a la realidad, cortando de forma tajante con su atormentado pasado. Finalmente la toma de los hábitos tuvo lugar el día 29 de abril de 1648 en el convento de Santo Domingo de Málaga, donde don Alonso eligió el sobrenombre de Santo Tomás como una manera de trazar su modelo para su vida religiosa: vida espiritual, sistema escolástico y armonía de los postulados filosóficos con la Revelación.

Al conocer Felipe IV este hecho hace un último intento antes de que pronuncie los votos, por lo que el 5 de mayo del mismo año, el nuncio expide un buleto por el que el joven es sacado del convento y encerrado en su palacio. Intervienen en el intento de disuasión el Marqués de Mortara, el gobernador de la ciudad, el provisor y un enviado especial de la Corte, don Francisco de la Hoz, Maestre de Campo y Caballero de Santiago. Enterado el Rey de la inutilidad de sus esfuerzos mandó, por fin, que se dejase en paz al muchacho en el convento.

Según afirma Deleito y Peñuela en su libro “El Rey se divierte”: “...el Monarca estimó mucho a Fray Alonso, al cual don Juan de Austria trató como hermano y dio título de tal según las relaciones de la época...”.

Tras la toma de los hábitos fray Alonso prosigue su formación intelectual en los conventos de Santa Cruz la Real de Granada y San Pablo de Sevilla , donde impartió su magisterio como preceptor de frailes novicios y lector de Artes. En la ciudad hispalense será ordenado sacerdote antes de la edad canónica.

En 1655 regresa a Málaga y es elegido como prior del convento de Santo Domingo por los frailes. Tres años después, el 11 de mayo de 1658, la provincia dominicana de Andalucía reunida en Códoba elige a fray Alonso como provincial de la dicha provincia no sin polémica debido a la juventud del mismo por lo que el asunto llegó incluso a Roma, donde el cardenal Barberini, presidente de la Sagrada Congregación de Regulares, mandó investigar el caso al obispo de Códoba, don Francisco Alarcón, quien resolvió a favor del regio bastardo.

En 1661, Felipe IV, que nunca olvidó a quien sabía era su hijo, presentó a Roma a fray Alonso para el obispado de Osma. Su consagración, la primera que tuvo efecto en esta ciudad, se celebró en la iglesia del convento de Santo Domingo el Real, en 16 de abril de 1662. Toda la ciudad celebró este nombramiento por lo querido que era por todos y por los beneficios que había recibido aún siendo sólo prior y provincial de la Orden de Santo Domingo.

A pesar de su nombramiento como obispo presidió el capítulo provincial de Andalucía. Partió a Osma y entró el 9 de junio de 1662, llevando a cabo su juramento al día siguiente. Gobernó aquella Iglesia hasta el año 1664 en que fue presentado a la de Plasencia, de la que tomó posesión el 7 de junio de 1664. En ese mismo año, Felipe IV le presentó para la mitra de Málaga de la que tomó posesión el 15 de diciembre.

Fuentes principales:

* Aniz Ariarte, Cándido y Hernández, José María: “Santo Domingo, canónigo de Osma: la presencia dominicana en la diócesis de Osma”. Salamanca, 1997.

* Bravo Caro, Juan Jesús: “Fray Antonio Enríquez de Porres, Obispo y Virrey por la gracia de Felipe IV”. Baética: estudios de arte, geografía e historia. 2008.

* Gil Sanjuán, Joaquín: “La sinceridad de fray Alonso de Santo Tomás, obispo de Málaga, cuestionada por Antoine Arnauld”. Baética: estudios de arte, geografía e historia. 2006.

* Reder Gadow, Marion: “Un obispo carismático: Fray Alonso de Santo Tomás. Fundación de la Capilla de San Andrés y Casa Pía por los hombres de negocios de los Estados Generales y Ciudades Hanseáticas”. Isla de Arriarán: revista cultural y científica. 1998.

Notas:

(1) Otras fuentes consultadas también se refieren a él como José Enríquez Porras de Guzmán. En Aniz Iriarte, Cándido y Hernández, José María: “Santo Domingo, canónigo de Osma: presencia dominicana en la diócesis de Osma”. 1997.

(2) Gil Sanjúan, J. y Pérez de Colosía Rodríguez, M° I: “Fray Alonso de Santo Tomás, aristócrata y obispo”. En “El esplendor de la Memoria. El Arte de la Iglesia de Málaga”. Málaga, 1998, pags. 47 a 52.

(3) Archivo Catedral de Málaga, leg. 1031, nº 2, Actas Capitulares, 22, fol.390r. Málaga 7 de mayo de 1639. El cabildo de la catedral acordó hacer las honras por el conde de Castronuevo, hermano del Obispo.

(4) Bravo Caro, Juan Jesús: “Fray Antonio Enríquez de Porres, Obispo y Virrey por la gracia de Felipe IV”. Pag. 20.

(5) A modo de recordatorio señalemos que don Juan José de Austria había sido legitimado por Felipe IV en 1642, por lo que desconozco cuales podían ser las intenciones para esta segunda legitimación, más aún cuando jamás quiso reconocer a don Juan el título de infante y, por tanto, otorgarle un futuro derecho a la sucesión de trono.

(6) Queirós, P: “Reseña histórica de algunos varones ilustres de la Provincia de Andalucía de la Orden de Predicadores”, Almagro, 1915, pag. 317.

(7) Otras fuentes consultadas también afirman que cursó estudios en Alcalá la Real y Salamanca. Móndejar, Francisco: “Episcopologio de la Diócesis de Málaga”.

(8) Pérez de Colosía Rodríguez, Mº I. y Pérez Rosa, J.A., .OP: “El marqués Alonso Enríquez de Guzmán, insigne dominico y obispo malagueño del siglo XVII” en “Homenaje a Antonio de Bethencourt Massieu”, tomo III. Las Palmas de Gran Canarias, 1995, pp.33-66.

21 comentarios:

  1. Su prognatismo acusado, con esa mandíbula inferior saliente, es su mejor tarjeta de identidad. Nadie puede negar su parecido con el monarca. Y con éste van...
    Gran afición la de Felipe IV de sembrar el mundo con sus hijos naturales. Muchas veces, seres infelices, criados sin afecto y sin referentes claros, vidas tiradas a la basura...
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. El acoso de Felipe IV no es extraño dada su falta de hijos varones. Un personaje desconocido y que ya forma parte de mis humildes conocimientos.

    Por cierto, que en el retrato de la cabecera, realmente y como dices, no se puede negar que fray Alonso era un Habsburgo, aunque quizá más agraciado.

    Saludos.

    (Ya sabes que tus paseos por el Bosque son siempre bien recibidos y que la frecuencia no importa, prefiero la esencia)

    ResponderEliminar
  3. Cayetano: como dices el prognatismo le delata...la verdad es que si Felipe IV hubiese tenido tantos hijos legìtimos como naturales otro gallo habrìa cantado en esta nuestra Espana.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  4. Dissortat: sin duda, que tal acoso venìa de el hecho que comentas, pero tampoco hay que olvidar que en aquellos momentos (debido a que en Espana no regìa la Ley Sàlica) la heredera al trono era la infanta Marìa Teresa, de ahì el retraso para su casamiento hasta poder tener un herdero varòn...tambièn m sosprende el hecho que estos jueves del monarca cuando jamàs quiso dar opciòn de sucesiòn a don Juan.

    Un saludo y tus paseos por aquì son siempre tambièn bienvenidos.

    ResponderEliminar
  5. Saludos Carlos II. Excelente blog, estamos en contacto.

    ResponderEliminar
  6. Sigue usted Majestad, presentándonos a sus hermanos bastardos. En este caso a fray Alonso, hombre atormentado pero que prefiere la vida religiosa a la vida desocupada de la corte, que con tanto ahínco le perseguía su padre. Sus motivos tendría. Un cordial saludo.

    ResponderEliminar
  7. Es cierto, ¿por qué a don Juan no?

    ResponderEliminar
  8. Muy interesante la vida de este personaje. Es curioso observar su alejamiento de las intrigas palaciegas y es que no es para menos. Una cosa es ser educado desde niño con la convicción de ser de linaje real y heredero de la Corona, y otra muy distinta es encontrarte de adulto con la carga de la inmensa monarquía sobre tu cabeza. No me extraña que se autoexiliase voluntariamente.

    Y es que, como bien decís, el retrato se ha realizado a sabiendas del linaje real de Fray Alonso, porque posee los ragos comunes a los miembros de la Casa de Austria. Quisiera o no, era difícil negarlo. Ahora sería distinto: una prueba de ADN y listo.

    Por cierto, tengo que fijarme bien en los obispos de Plasencia para ver si este Fray Alonso aparece en alguna misión relacionada con Béjar o, incluso, si estuvo por aquí, porque solían venir a veranear a Béjar durante los meses de verano.

    Un saludo

    ResponderEliminar
  9. Paco; así es, creo que los motivos debieron ser de honor personal, era duro para él reconocer que era un bastardo y lo pretendió ocultar toda su vida.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  10. Pobre muchacho, como todos aquellos que no concen el amor fraternal, ya sean ricos o pobres. Al menos demostró valía e hizo carrera eclesiástica, lo que ya era algo en aquellos años de miseria del siglo XVII. Espero con ganas la segunda parte de la biografía del hermanastro de Carlos II.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  11. Por cierto, muy bonito tu pueblo de Lagunilla, que conozco por la página web que nos muestras. ¿Qué pueblo de Castilla León es feo? Una pregunta: en la ruta 7 de senderismo, la titulada Por la finca de los Pedrarias, ¿tiene algo que ver con Pedro Arias de Ávila o "Pedrarias Dávila", el que estuvo en América y acabó mal?

    ResponderEliminar
  12. Buenas tardes,

    Mi felicitación al autor de este magnífico blog. Rico y preciso en contenido (tanto documental como iconográfico).
    Yo mismo me he interesado al reinado de Carlos II a través de su hijo Don Juan José (con un artículo publicado al respecto sobre la relación entre el reconocimiento de Don Juan y su nombramiento como gran prior de San Juan en Castilla).

    En relación a Don Alonso, el bastardo "reticente", me sucedió algo muy curioso cuando en una exposición en Barcelona me encotré con el retrato. La cartela del cuadro solo indicaba "Alonso de Santo Tomás", pero no pude dejar de admirar el incrible parecido con los retratos de Felipe IV. Cuando terminé de ver la expo me dirigí inmediatamente a consltar el catálogo y decubrí así a este desconocido bastardo de Felipe IV.
    Existe un libro sobre Don Alonso :
    José Miguel MORALES FOLGUERA (coord.), Fray Alonso de Santo Tomás y la Hacienda el Retiro, Málaga, 1994.
    Respecto a la hija de Don Juan de la que hablas en otra parte, Sor Margarita de la Cruz, el retrato está en Las Descalzas y E. González Asenjo lo reproduce en su libro sobre Don Juan y las artes.
    Un saludo!

    ResponderEliminar
  13. Jordi: creo que en algún momento Felipe IV debió pensar en la posibilidad de que don Juan pudiese heredar la Monarquía, pero el hecho de que las mujeres pudiesen reinar y los posteriormente nacimientos de Felipe Próspero y Carlos II le debieron hacer pensar que todo se podía hacer por la vía "legítima".

    Un saluso.

    ResponderEliminar
  14. Carmen: la verdad es que como dices, una prueba de ADN había aclarado lo más que evidente del hecho.

    Espero saber algo sobre lo que hablas de los obispos de Plasencia.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  15. Juan: gracias por el comentario sobre Lagunilla, la verdad es que Castilla y León está lleno de pueblos bonitos. Por desgracia no se responder a tu pregunta sobre los Pedrarias pero investigaré y te haré saber.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  16. Daniel: gracias por tu comentario. Me encantaría leer tus artículo así que espero que nos podamos poner de acuerdo para que quizás me lo pases o al menos me digas donde conseguirlo.

    Como dices la imagen de sor Margarita se encuantra en la obra de Asenjo, espero poder digitalizarla para todos los lectores del blog.

    Un saludo.

    PD: gracias también por el título del libro.

    ResponderEliminar
  17. Hola Carolus:

    He estado poniéndome al día con la corte. Sabe que visito con frecuencia la del Rey Sol. No sería menos venir a la corte de Carlos II. Vaya con Felipe IV.....Mi abuelo tuvo 26 hijos.....

    Saludos

    ResponderEliminar
  18. Hola Manuel me alegro de que pases por mi Corte al igual que por la de mi primo el rey Luis.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  19. Hola Carolus, otra curiosa e interesante entrada que enriquece tu blog.
    En mi blog tienes algo para ti

    ResponderEliminar
  20. Joaquin: muchas gracias por t premio y tu visita. Ahora lo cuelgo.

    ResponderEliminar
  21. Carolus, te paso la imagen de la hija de Don Juan José (que tengo escaneada) y el artículo si me das una dirección donde te lo pueda enviar.
    Saludos.

    ResponderEliminar