sábado, 16 de octubre de 2010

LA RAMA TIROLESA DE LA CASA DE AUSTRIA: ¿UNA TERCERA VÍA SUCESORIA? (PARTE II)

Estatua ecuestre del archiduque Leopoldo V en Innsbrück.

Desde la cesión del Tirol y del Austria Anterior al archiduque Leopoldo V por parte de su hermano, el emperador Fernando II, tenemos, por tanto, tres ramas de la Casa de Austria:

- La rama primogénita o española, descendiente directa en línea masculina del emperador Carlos V, y que en ese momento, 1626, estaba representada por Felipe IV.

- Una rama segundogénita o rama vienesa, que en realidad era, para aquel entonces, una rama paralela de la línea directa fernandina, tras la muerte del último descendiente directo del emperador Maximiliano II, es decir, el emperador Matías I (1619). En estos momentos estaba representada por el emperador Fernando II, de la rama estiria, descendiente del archiduque Carlos II de Estiria.

- Una tercera rama menor o rama tirolesa representada por el archiduque Leopoldo V, desde 1626, conde soberano del Tirol y señor del Austria Anterior y del Landgraviato de Alsacia.

En 1626, como se comentaba en la anterior entrada, Leopoldo V contrajo matrimonio con Claudia de Medici, viuda de Federico Ubaldo della Rovere, duque de Urbino (1), e hija de Fernando I de Medici, gran duque de Toscana. El matrimonio si instalaría en Innsbrück y tedría 5 hijos:

- La archiduquesa María Leonor (1627-1629).

- El archiduque Fernando Carlos (1628-1662), futuro conde del Tirol.

- La archiduquesa Isabel Clara (1629-1685), futura mujer de Carlos III, duque de Mantua.

- El archiduque Francisco Segismundo (1630-1665), último conde soberano del Tirol.

- La archiduquesa María Leopoldina (1632-1649), futura mujer del emperador Fernando III.

Tras la Batalla de Breitenfeld (17 de septiembre de 1631), los suecos se apoderaron de Alsacia y se adentraron en Alemania. Este hecho supuso un duro golpe no sólo para el archiduque Leopoldo, sino también para la geo-estrategia militar español ya que suponía el bloqueo casi total del llamado “Camino Español” (2), aunque las tropas consiguieron salvar el puente de Breisach sobre el Rin, que fue utilizado por los tercios hasta que se perdió definitivamente en 1638. Además, las victoriosas campañas de Gustavo Adolfo de Suecia en Alemania, que le llevaron a conquistar incluso la Baviera, pusieron en alerta al archiduque Leopoldo. Se recurrió a empréstitos forzados y a levas extraordinarias, aunque finalmente el enemigo no llegó a entrar en el Tirol. Años antes, el archiduque Leopoldo había colaborado además con los españoles para hacerse con el control del valle alpino de la Valtellina, fundamental igualmente para el “Camino Español”, renovando, en 1629, la unión con los Grisones.

El archiduque Leopoldo V moría el 14 de septiembre de 1632 a la edad de 45 años, dejando un heredero de apenas 4 años, el archiduque Fernando Carlos, y el gobierno en manos de su viuda, la archiduquesa Claudia de Medici, la cual ejercería la regencia hasta 1646. Leopoldo había dejado escrito en su testamento que su hermano, el emperador Fernando II, sería el regente (Gerhaben) con poderes absolutos de tutela sobre sus hijos y con la más alta confianza, mientras que la archiduquesa Claudia sería “co-regente” (Mitgerhabin). Fernando II aceptó las condiciones del testamento archiducal pero transfirió las competencias de gobierno y de tutelaje a Claudia de Medici al estar el ocupado en los asuntos de gobierno del Imperio. Sin embargo, el Emperador no fue un co-regente pasivo. Ya desde el inicio de la regencia de Claudia de Medici, Fernando II empezó a entrometerse en los asuntos tiroleses, dejando poco espacio de maniobra a la regente, sobre todo en los asuntos relativos a la defensa del país, lo cuales debían estar en línea con los intereses generales de la Casa de Austria. Además, Fernando II y, desde 1637, Fernando III, interfirieron en la educación del pequeño archiduque Fernando Carlos, con la intención de forjar a un digno gobernante de los territorios occidentales de la Agustísima Casa, y a un firme colaborador del Emperador y su política. Sin embargo, y a pesar de todo, la alianza con el Emperador era fundamental para Claudia de Medici, y en mayor medida en estos difíciles años de la Guerra de los Treinta Años.


La archiduquesa Claudia de Medici (1648). Kunsthistorisches Museum, Viena.


La trasferencia de poderes se llevó a cabo sin mayores problemas, ya que Leopoldo V dejó regulado todo en su testamento, y esto al parecer, no creaba mayores problemas a Fernando II. Además, en varias instrucciones el Emperador confirmó la regencia de Claudia y del consejo especial, el “Geheimen Rat” (23 de octubre de 1632 y 8 de abril de 1633). Durante la apertura del primer Parlamento del Tirol (Cortes), Fernando II se dirigió a los estados a través de una “Creditiu Schreiben” (17 de marzo de 1633) (3) y estuvo representado por Johann Kaspar von Stadion y por Ernst Fugger, como una clara señal de su poder y presencia en el territorio. Además, el pleito homenaje de los estados se llevó a cabo con los dos enviados imperiales, diputados del Emperador, reconociendo a Claudia de Medici y al archiduque Fernando Carlos como su “ señor legítimo y natural” (4).

El poder y la presencia imperiales en el Tirol serían una constante durante la regencia de Claudia de Medici que, como se ha dicho ya, debió actuar siempre de acuerdo a los intereses de la Casa de Austria, aunque esto no impidió que mirase también por los intereses particulares de sus señoríos. La comunicación de la regente con las autoridades subordinadas fue siempre buena y fluida desde el principio. La archiduquesa estuvo siempre informada de todas las negociaciones que se llevaban a cabo y tenía acceso a los más importantes consejos, encabezando el Consejo Especial instituido por Leopoldo V en su testamento. Por otra parte, las directrices para organizar el país fueron, de acuerdo a lo estipulado en el testamento de Leopoldo V, hechas públicas en dos instrucciones (1632 y 1633), por Fernando II y Claudia de Medici, con el fin de asegurar un transferencia pacífica de los asuntos de gobierno.

Al parecer, Claudia de Medici no se preocupó mucho por la educación de su hijo Fernando Carlos y dejó la misma, según los estipulado en el testamento de su esposo, en manos de los jesuitas, que en ese momento ejercían una gran influencia sobre los Austrias de Viena (recuérdese que también Fernando II fue educado por los jesuitas en Ingolstadt y que su confesor era el también jesuita Guillermo Lamormaini). Sin embargo, detrás de este hecho se situaban los intereses de Fernando II y Fernando III. Como guardianes, pero en primer lugar como gobernante de una parte de las tierras de los Habsburgo, los emperadores estaban profundamente involucrados en la educación de Fernando Carlos. A comienzos de la década de 1630 la correspondencia entre Viena e Innsbrück se ocupaba sobre todo de temas relativos a la educación del pequeño archiduque y a la formación de su casa.

Otro aspecto fundamental del gobierno de Claudia de Medici fue la defensa del país frente a la incursiones enemigas, siempre en línea con los intereses de las otras ramas de la Casa de Austria, pero tratando de impedir el paso de las tropas imperiales y sus consecuencias por territorio tirolés. Por ello, en 1639, tras la caída de Breisach, fue obligada a sumarse a una alianza junto al Imperio y España contra Francia. Además, gracias a sus buenas relaciones con el Emperador, consiguió la cesión en 1636, en nombre de su hijo, de los territorios que las tropas imperiales habían conquistado en el Ducado de Württemberg , aunque estos fueron devueltos a su anterior soberano, Everardo III, tras la Paz de Westfalia (1648).

El hecho de que la archiduquesa Claudia ejerciese su regencia en un período tan difícil y con un buen balance, hizo que fuese recordada como una mujer fuerte y con cualidades masculinas, es decir, con talento para gobernar y con liderazgo.



Fuentes principales:

* Mora y Casarusa, Diego de: “Los Héroes y las maravillas del mundo. Dios, la tierra y los hombres”. Madrid, 1855.

* Patrouch, Joseph F.: “A negotiated settlement: The Counter-Reformation in Upper Austria under the Habsburg”. Studies in central European histories, 2000.

* Rainer, Johann: “Tú, Austria feliz, cásate: La boda de Margarita, princesa de Austria Interior, con el rey Felipe III de España: 1598/99”. Investigaciones históricas: época moderna y contemporánea. Nº 25, 2005.

* Schlachta, Astrid von: “To rule and to prepare: Claudia de’ Medici an her european “fellow widows”. Det Kongelige Bibliotek.

* Sterzinger, Anton von: “Istoria della principesca contea del Tirolo”. Innsbrück, 1780.



Notas:

(1) De este matrimonio nació una hija, Vittoria della Rovere (1622-1694), futura esposa del gran duque de Toscana Fernando II.

(2) Para conocer más sobre el “Camino Español” consúltese Parker, Geoffrey: “El ejército de Flandes y el Camino Español (1567-1659)”. Alianza Editorial.

(3) TLA Innsbruck, Landschaftliches Archiv, Verhandlungen der Landschaft, Bd. 18, 1633-1639, 56r f.

(4) TLA Innsbruck, Landschaftliches Archiv, Verhandlungen der Landschaft, Bd. 18, 1633-1639, 56r-58r, 60r f.:

16 comentarios:

  1. Le deja todo el poder a Claudia pero despues se entromete, como es eso? sin duda no se puede escapar de la tentacion del poder, aunque ya lo tienes.

    Que la Fuerza le acompañe, Majestad.

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  2. Mathías: ya sabes aquello de querer dejar todo atado y bien atado jejeje...

    ...le veo muy intergaláctico hoy con ese saludo :)

    Reales saludos.

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  3. Pobre Claudia, menudo marron le tocó.
    Pero menos mal que tenia esas cualidades que al parecer son de lo mas masculino.

    A mi me parece que monsieur Mathias se esta pasando al lado oscuro de la fuerza. Tenga cuidado.

    Feliz fin de semana, monsieur

    Bisous

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  4. Madame: en aquella época que ha una mujer la considerasen masculino era un cumplido...

    jejeje yo también pienso que don Mathías se nos esta pasando al lado oscuro

    Un beso.

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  5. Nunca imaginé que esa rama menor hubiese "pesado" tanto en el transcurso de su más bien corta existencia.

    ¡Muchos saludos!

    Pero ¿no conocen el poder del lado oscuro, damas y caballeros? xD Les hablaría más de ese poder, pero voy a abandonarme en los brazos de emperador (Morpheo), que aunque es un hombre feo............

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  6. Jordi: pues ya ves, es que esta rama tenía el dominio sobre un territorio clave en el entramado geoestratégico hispano-imperial...

    ...jejeje pues sí, no me extraña, es que Morpheo tiene su punto :)

    Un abrazo.

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  7. Esto era una pseudo-regencia, controlada en la sombra por el cuñado de Claudia e incluso la educación de Fernando Carlos...
    Envainemos los sables laser, y dejemos las Fuerzas de la República tranquilas¡¡

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  8. Javier: pues sí, pero es que el Tirol era un territorio demasiado importante como para dejarlo en manos de una regente inexperta en materias de gobierno ...

    ...tranquilo por las espadas láser, somos todos pacíficos :)

    Saludos.

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  9. Claudia debía de mantener los intereses dinásticos y políticos de la rama a la que pertenecía, gobernando siguiendo unas directrices prefijadas. El hecho de que fuese una mujer no cambiaba las cosas. Imagino que si hubiese sido un hombre las cosas no habrían cambiado mucho en este punto.

    Lo que no sé es qué tal saldrío el hijo, porque si su madre se desentendió de su educación, la descendencia no prometía mucho...

    Saludos

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  10. Carmen: sí Claudia tenía que cumplir una difícil misión, muy parecida a la que tuvo que cumplir doña Mariana de Austria...

    ...su hijo, como veremos, no fue el mejor gobernante posible, demasiado excéntrico...

    Un saludo.

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  11. Claudia y sus cualidades consideradas "masculinas", no tenía más opción que la propia fortaleza. Tiempos duros sin duda.
    La rama tirolesa de un árbol que al final, en lo que se refiere a España, se quedará sin hojas.
    Un saludo.

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  12. Cayetano: así es, tiempos duros y tiempos de guerra...pero ella supo estar a la altura...

    Un saludo.

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  13. En efecto, al igual que su majestad y que madame, yo también corroboro que don Mathias se ha hecho un caballero Jedi. Espero que el lado oscuro no lo absorba.

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  14. "recordada con cualidades masculinas" ... no se puede negar que eran unas épocas eminentemente machistas, pero recopilando regencias varias de mujeres el balance suele ser mejor que el de sus inmediatos varones...

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  15. José Luis: así era, una sociedad machista, pero debemos ver las cosas con perspectiva histórica, y que a una mujer le dijesen es aquel entonces que era masculina era todo un cumplido...su regencia fue buena como la de María de Medici o Ana de Austria en Francia.

    Un saludo.

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