martes, 15 de febrero de 2011

LA FAMILIA DEL REY, LOS TÍOS DE CARLOS II: EL CARDENAL-INFANTE DON FERNANDO DE AUSTRIA (PARTE IX)

El Cardenal-Infante con banda de general por Anton van Dyck (h. 1634). Museo del Prado de Madrid.

El viaje de don Fernando desde Milán hacia el norte no se haría por el tradicional “Camino Español” (1), sino siguiendo otra ruta más al este con el fin de apoyar a las tropas imperiales, que estaban a punto del colapso, y evitar el derrumbe del bando católico en el sur de Alemania. Para lograr su objetivo, el Cardenal-Infante debía contactar con el Rey de Hungría y destruir a los ejércitos sueco y protestante alemán una vez localizados.

Impaciente por iniciar la marcha, don Fernando tuvo, sin embargo, que esperar hasta el verano de 1634 para asegurarse de que los pasos de los Alpes estuvieran libres de nieve. Ese año, la llegada del calor se retrasó mucho más de lo habitual. Finalmente, el 31 de junio, el Cardenal-Infante partía de Milán rumbo a Flandes al mando de un imponente ejército de unas 12.000 unidades. La primera parada sería para hacer noche en Serón, a 12 millas de la capital lombarda. Al día siguiente, 1 de julio, la comitiva llegó a Como, lugar en el que Su Alteza entró a caballo, con hábito de general y banda cruzada al pecho de la que pendía su espada (2). Don Fernando se detendría en esta ciudad cinco días a la espera de que pasase el lago la Infantería que aún debía hacerlo (entre ellos el Tercio del Marqués de Lunato, el del Príncipe Doria, la Infantería española procedente de Nápoles,…), así como los caballos, acémilas, ropa y demás cosas. El día 6 de julio, el Cardenal-Infante se embarcó a bordo de 40 góndolas y, navegando cuarenta millas de lago, llegó a Gravedona, donde se detuvo un día ya que la Infantería napolitana se había atrasado una etapa. El día 8, don Fernando se volvió a embarcar hasta llegar a Colico donde continuó a caballo hasta llegar al Valle de la Valtelina, donde le esperaban sus dos compañías de la guardia de a caballo. Tomando la vanguardia la compañía de arcabuceros y la retaguardia la de lanzas se fue atravesando el Valle hasta llegar a la villa de Morben (o Morregiso). El académico de la historia don José Alcalá-Zamora y Queipo de Llano narra así el paso del famoso valle alpino:

“En el mes de julio, templado el calor estival por las brisas de la alta montaña y las lluvias torrenciales, que habían desbordado a los ríos de sus cauces, las tropas del infante don Fernando atronaron con ritmos marciales las gargantas estrechas de la Valtelina. Las banderas mil veces vencedoras de los tercios viejos acudían a una cita decisiva […]” (3)

Efectivamente, y como dice Alcalá-Zamora, don Fernando hubo de detenerse allí un día ya que la Infantería que iba marchando delante no pudo pasar a consecuencia de la subida de las aguas del río Adda que transita por el medio de la Valtelina. En este lugar el Cardenal-Infante fue alcanzado por el Marqués de los Balbases (4), que debía servir a Su Alteza como general de la caballería. Además, don Fernando nombró a don Martín de Aragón, hijo del Duque de Villahermosa, maestre de campo del Tercio de Lombardía, para que hiciese de maestre de campo general de todas las tropas que iban marchando; y ordenó que se quedasen dos compañías de Infantería Española de las de Lombardía de los capitanes don Carlos de Padilla y don Gabriel Cobo de la Cueva, para que una fuese de vanguardia y la otra de retaguardia, con las compañías de a caballo de su guardia.

El Valle de la Valtelina a la altura de Bormio.

El día 10 don Fernando salió de Morben bajo un grandísimo aguacero que duró hasta llegar a Sondrio. Al día siguiente, 11 de julio, se llegó a Tirano. El día 12 se hizo noche en Bormio donde se permaneció un día para que pasase la ropa y descansasen los caballos. El día 14 continuó la marcha a través de la Montaña de Santa María y, tras nueve horas a caballo, se llegó a la hora de comer a Clurens, primera villa del Condado del Tirol. Antes de llegar a dicho lugar, don Fernando recibió la visita del Conde de Walsteyn, que en nombre de la archiduquesa Claudia de Medici, viuda del archiduque Leopoldo V del Tirol y regente durante la menor edad del archiduque Fernando Carlos, vino a dar la bienvenida a Su Alteza y a hospedarle en su nombre, enviando carrozas para su persona y sus gentilhombres, pero don Fernando las rechazó y prefirió seguir a caballo.

El día 15, el Cardenal-Infante fue a dormir a Landres, el 16 a Maran, el 17 a Potzen, a donde se acercó de parte de la archiduquesa Claudia de Medici el Conde de Altems. El 18 se llegó a la villa de Pricksen, en donde antes de entrar fue recibido por el Príncipe-Obispo de dicho territorio que le alojó en su palacio. El 19 don Fernando llegaba a Stiersen y el 20 a Matara, habiendo en todas estas villas Infantería alemana para recibir a Su Alteza y hacerle guardia de noche.

El 21 de julio, después de comer, don Fernando partió rumbo a Innsbrück. Antes de llegar a la ciudad le salió a recibir su primo el archiduque del Tirol Fernando Carlos, de tan sólo 6 años de edad, acompañado de “muchos Titulos, Barones, y Cavalleros, con veynte y seys carroças, las onze de a seis cavallos, y las quinze de a cuatro” (5). El Archiduque iba acompañado en su coche por el Obispo de Augsburgo, Heinrich V. von Knöringen, el cual había sido desposeído por las tropas protestantes que habían invadido su Obispado. En Innsbrück les recibió toda la burguesía armada así como dos compañías del regimiento del Archiduque repartidas por todas las calles hasta el Palacio archiducal. Sin embargo, el aguacero que caía sobre la ciudad obligó a don Fernando y al Archiduque a hacer su entrada en carroza, lo que deslució algo el acontecimiento.

A la llegada a Palacio esperaba a ambos en lo alto de la escalera la archiduquesa Claudia, acompañada de la hermana de la Duquesa de Lorena, monja, que debido a los avatares de la Guerra se había refugiado en Innsbrück, de la Marquesa de Baden y de otras muchas señoras. Don Fernando llevaba al pequeño Archiduque de la mano y al llegar a lo alto de la citada escalera todos se saludaron “con el amor y cortesia, que entre parientes tan cercanos se debe” (6). Durante los siguientes días, el Cardenal-Infante se dedicó a recibir a diversos embajadores como los del Arzobispo de Salzburgo, el Rey de Hungría y el Duque de Baviera. El día 24 don Fernando dejó Innsbrück dirigiéndose a caballo hasta Hall donde se embarcó en el río Eno para llegar hasta Rothenberg , lugar en el que hubo de detenerse para acabar de formar su ejército con las tropas que venían marchando desde Italia y recogiendo a las del campo del Rey de Hungría y las que estaban desperdigadas por Baviera y que constituían los restos del ejército del Duque de Feria que se habían alojado en el Tirol, entre ellas el Tercio Viejo de Españoles. Además, se agregaron otras tropas provenientes de la Lombardía a cargo del maestre de campo don Martín de Idiáquez. Finalmente, se necesitaba reunir mantenimientos, dinero, carros y otros pertrechos necesarios para la guerra. Mientras tenía lugar el sangriento sitio de Ratisbona del que el Cardenal-Infante estuvo siempre informado.

El día 25 llegó noticia de la toma de la ciudad bávara de Landshut por parte de los enemigos, durante cuya defensa murió el general Aldringen. El día 26 Su Alteza envió al Marqués de los Balbases, al consejero Gaverelli y a don Martín de Axpe a tratar con el Rey de Hungría don Fernando sobre su “camino y passaje” y a pedir dos regimientos de borgoñones, uno de alemanes y el regimiento de caballería del Barón de Sebal para acabar de completar su ejército, pues todas las tropas de Infantería y Caballería, excepto las del Marqués de Florencio, habían llegado ya de Italia.

El día 29 moría en Rothenberg el Marqués de Villanueva del Fresno. El día 2 de agosto llegaba la buena nueva de la rendición de Ratisbona a manos de los ejércitos imperiales, sabiéndose poco después que los enemigos habían abandonado también Landshut, retirándose hacia Augsburgo tan deprisa que dejaron atrás gran parte de la artillería

El día 5 de agosto llegaba a la plaza de armas de Rothenberg el Marqués de Grana, general de artillería de Su Majestad Apóstolica (7), instando a que se juntasen ambos ejércitos de la Casa de Austria para limpiar de enemigos más fácilmente Baviera, Suabia, la riviera del Danubio y socorrer a Breisach, ofreciendo a cambio acompañar al Cardenal-Infante hasta el Rin “sin que por cualquier accidente que pudiesse ofrecerse, aunque fuesse perdiendose la misma Bohemia. Dexaria de hacerlo” (8). Ese mismo día regresaron el Marqués de los Balbases, el Consejero Gaverelli y don Martín de Axpe tras sus negociaciones con el Rey de Hungría, decidiéndose, tras diversas juntas, que el ejército del Cardenal-Infante se encamisase hacia Ingolstadt donde se juntaría con el de su primo Fernando IV para después marchar ambos ejércitos alejados tres o cuatro leguas por la “comodidad de los viveres” y otras consideraciones de índole militar.


Don Fernando se dirigiría posteriormente a Passau a visitar a la Reina de Hungría (11 de agosto) mientras seguían llegando más tropas a la plaza de Rothenberg. Durante la ausencia del Cardenal-Infante, el Marqués de los Balbases, que había quedado al mando, dio orden a la Infantería y Caballería que había llegado de Italia de retirarse a las cercanías de Costáis (Kösten). El día 10 había llegado el duque Carlos IV de Lorena a la citada plaza de armas. Posteriormente se hizo una muestra general a toda la Infantería y Caballería que se encontraba en Rothenberg y Kosstain resultando lo siguiente:

CABALLERÍA

- 10 compañías de caballería napolitana a cargo del Conde de Ayala: 700 hombres.

- 7 compañías de caballería borgoñona a cargo del Conde de Tour: 587 hombres.

- 4 compañías de caballería lombarda a cargo del Marqués de Florencio, con las de la misma nación de don Andrés de Manrique, don Pedro Villamor, Alfonso Filomarino y la de mosqueteros de don César Tarragon: 500 hombres.

- 2 compañías de a caballo de la guardia del Cardenal-Infante, de las que era su capitán el Marqués de Orani: 230 hombres.

TOTAL: 2.017 hombres repartidos en 26 compañías.

INFANTERÍA

- 26 compañías del Tercio Viejo de infantería española, con 7 que se agregaban ahora de Lombardía, siendo su maestre de campo don Martín de Idiáquez: 1.800 hombres.

- 17 compañías de infantería española del Tercio de don Enrique de Alagón, Conde de Fuenclara, formada por gente procedente de Nápoles y Lombardía: 1.450 hombres.

- El regimiento de napolitanos del Príncipe de San Severo que constaba de 24 compañías: 1.900 hombres.

- Tercio de infantería napolitana de don Gaspar de Toralto, formado de 10 compañías: 750 hombres.

- Tercio de infantería napolitana de don Pedro de Cárdenas, formado por 13 compañías: 950 hombres.

- El Tercio de infantería lombarda del Marqués de Lunato, formado por 15 compañías: 1.300 hombres.

- El Tercio de infantería lombarda del Príncipe Doria, del que era maestre de campo don Carlos Guacio, formado por 12 compañías: 1.000 hombres.

- La compañía fuera de Tercio de Rafael Sacchi formada por esguízaros (piqueros suizos) y otras naciones: 90 hombres.

TOTAL: 9.240 infantes repartidos en 7 Tercios.

A todo esto se unían cinco compañías de dragones que sumaban otros 500 hombres, siendo el total de tropas de 11.747 hombres.

El día 14 don Fernando abandonó Passau tras pasar 3 días en compañía de la Reina de Hungría. Antes de llegar a Braun se topó con el Duque-Elector de Baviera que venía con su séquito, compartiendo ambos carroza hasta llegar al destino donde fueron recibidos por la electriz Isabel de Lorena, mujer del de Baviera. Al día siguiente don Fernando partía rumbo a Kosstein, a donde llegaría el día 17, y donde le esperaba su Casa que se había trasladado desde Rothenberg.

El día 18 toda la Infantería y Caballería comenzó a pasar a Costáis a hacer frente de banderas dos millas más adelante.


Fuentes principales:

* Aedo y Gallart, Diego de: “El memorable y glorioso viaje del Infante Cardenal D. Fernando de Austria”. Amberes, 1635.

* Aldea Vaquero, Quintón: “El cardenal-infante don Fernando o la formación de un príncipe de España”. Real Academia de la Historia, 1997.

* Elliott, J. H.: “El conde-duque de Olivares”. Crítica, 2004.

* Vermeier, René: “En estado de guerra. Felipe IV y Flandes 1629-1648”. Universidad de Córdoba, 2006.



Notas:

(1) Para saber más sobre el Camino Español consúltese Parker, Geoffrey: “El ejército de Flandes y el Camino Español (1567-1659)”. Alianza Editorial. Madrid, 2006.

(2) Aedo y Gallart, Diego de: “El memorable y glorioso viaje del Infante Cardenal D. Fernando de Austria”. Amberes, 1635. P. 83.

(3) Alcalá-Zamora y Queipo de Llano, José: “España, Flandes y el Mar del Norte (1618-1639)”. Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. Madrid, 2001. P. 341.

(4) Se trata de Filippo II Spinola, II Marqués de los Balbases (1594-1659), hijo del famoso general Ambrosio Spinola, I Marqués de los Balbases.

(5) Aedo y Gallart, Diego de: “El memorable y glorioso viaje del Infante Cardenal D. Fernando de Austria”. Amberes, 1635. P. 92.

(6) Íbidem, p. 93.

(7) El título de “Rey Apóstolico” fue otorgado por el papa Silvestre II al rey de Hungría Esteban I, San Esteban (997-1038).

(8) Aedo y Gallart, Diego de: “El memorable y glorioso viaje del Infante Cardenal D. Fernando de Austria”. Amberes, 1635. P. 97.

23 comentarios:

  1. Impresionante Carolvs, has tomado fuerza este fin de semana, vaya ejército que nos has plantado ni en una película le muestran tan bien, por cierto no me había dado cuenta del Año Carolino que nos anuncias arriba, 350 total ná.
    Un cordial saludo.

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  2. José Eduardo: jejeje así es, el fin de semana me ha cargado las pilas y mucho.

    Este año va a ser muy grande para este blog como ves.

    Un abrazo.

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  3. Pues vaya ajetreo que se traía el infante. Se pasó todo el verano viajando, casi como el autor de este blog. Eso es un viaje organizado y no los que preparan las agencias. ¡Qué trajín! Al final reunió un ejército de más de diez mil hombres. Se prepara una buena.
    Un saludo.

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  4. Qué cronica tan detallada de la marcha del ejército. Me ha llamado la atención que saliera a recibir a nuestro don Fernando, al llegar a Innsbruck el pequeño archiduque del Tirol, un niño de seis años, que gracias a la lluvia entró en carruaje junto a don Fernando. Si llega a hacer buen tiempo hubiera necesitado un "pony" jeje...
    Veo que se avecina un buen combate. Habrá que leerlo. Un saludo.

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  5. Cayetano: a mí me recuerda el verano en el que con 20 añitos estuve con unos amigos viajando por toda Europa, macuto a la espalda, gracias al Interrail jejeje

    Se prepara una de las mayores glorias en la historia militar de este país.

    Un saludo.

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  6. Desdelaterraza: lo de Fernando Carlos es lógico si tenemos en cuenta que el era el soberano del Tirol, aunque durante su menor edad ejerciese la regencia su madre. Supongo que en caso de no llover el Cardenal-Infante habría entrado a caballo y el pequeño archiduque en carroza.

    Un saludo.

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  7. Sería interesante que hicieran una película (*) con este apasionante relato. No sé dónde meterían la parte erótica, pero ya se apañarían.
    (*) si no existe ya, claro, en cuyo caso me gustaría conocer el título.

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  8. Un ejército imponente para la batalla espectacular que se aproxima.

    Y aunque no venga mucho a cuento, "España, Flandes y el Mar del Norte" es a mi parecer una obra magistral.

    Un fuerte abrazo

    P.S.: Espero que hayas disfrutado tanto en Italia como yo leyéndote.

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  9. Bwana: no, por desgracia no existe tal película. Esperemos que si la hacen un dìa la hagan en los USA porque como la haga un ciniesta español de esos "progres" no me quiero imaginar lo que saldría...

    ...la parte erótica la podríamos meter con los escarceos amorosos del Cardenal-Infante, que tuvo muchos...

    Un saludo.

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  10. Jordi: desde luego un ejército impresionante y más imaginarlo atravesando aquellas gargantas alpinas. El libro que citas fue uno de esos que me marcó y que me introdujeron de lleno en el amor por el s. XVII español...una obra maestra, sin duda.

    Un abrazo y sí, lo pasé pipa en Italia ;)

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  11. Hace usted un análisis magnífico. Estos tercios viejos y tantas compañías de veteranos debían de inspirar una gran sensación de poderío en el Cardenal Infante.

    Saludos.

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  12. Retablo: sin duda el Cardenal-Infante debía estar como pez en el agua y con la adrenalina a 100 entre esas músicas marciales.

    Un saludo.

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  13. En el viaje del infante por Italia no le faltó ni un paseo en góndola, jeje Debió de ser digno de ver, al igual que el recibimiento que le hicieron en el transcurso de su paso por distintas ciudades europeas. En cuanto al ejército, sólo su enumeración impresiona. No me gustaría cruzarme con esos hombres...

    Saludos

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  14. Carmen: desde luego todas y cada una de los recibimientos y entradas triunfales debieron de ser un auténtico espectáculo, al igual que la larga marcha marcial...

    Un beso.

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  15. Menuda descripción del ejército hace usted en esta entrada, debió de ser un espectáculo magnífico e impresionante, tener a los Tercios Españoles delante no era algo baladí.
    ¿Sabe usted de alguna publicación o página donde se muestren los uniformes o equipamientos de aquella época? Yo voy a ver si encuentro algo, me ha picado la curiosidad.
    Su entrada, magnífica como siempre, es un placer leer su blog amigo Carolus.

    Un abrazo.

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  16. Completísimo texto, con una interesante información que me ha encantado conocer.
    Un abrazo.

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  17. Pedro: me alegra que te guste la entrada. En cuanto a publicaciones que muestren los uniformes de los tercios algo hay:

    - Martín Gómez, Pablo: "El ejército español en la Guerra de los Treinta Años".
    - Mesa, Eduardo de y García Pinto, Ángel: "Nördlingen 1634, victoria decisiva de los Tercios".
    - Montes Ramos, J: "Ejército de Carlos II y Felipe V (1694-1727): el sitio de Ceuta".
    - Aquí un link: http://guerrede30ans.unblog.fr/guerra-de-los-treinta-anos/

    Un abrazo

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  18. Pilar: muchas gracias por tu comentario, me alegra que te haya gustado.

    Un abrazo.

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  19. Uy, Carolus, casi se me pasa comentar esta entrada, entré y miré y creí que era la misma, pero no, era la novena entrega.
    Sí que viajó este hombre, y no en las condiciones que usted lo ha hecho esta semana, verdad? Lo que más me gusta es eso del Camino español por el norte de Italia, es el mismo que salvó a Carlos V de caer prisionero con los turcos, pudiendo llegar a Viena. Bueno, esperamos las celebraciones del año carolino. Como siempre, un real saludo.

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  20. Mil gracias amigo, le voy echando un ojo de momento al enlace :-))

    Un saludo.

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  21. Paco: pues sí viajó y mucho :), la verdad es que ahora con dos horitas de avión habría llegado a Bruselas.

    En cuanto al Camino Español en realidad era aquel que conectaba la Lombardía con Flandes a través de la Lorena y el Franco-Condado.

    Un real saludo.

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  22. Como te dizia, foi uma sorte o cardeal infante não estar em Lisboa no 1º de Dezembro de 1640. Teria tornado as coisas mais difíceis, mas não impossíveis. De resto, talvez tivesse servido de refém, como troca com o infante D. Duarte, preso por Olivares em Milão.

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